entre las espadañas revolotean con asiduidad los esquivos avetorillos; al atardecer resulta fácil escuchar a los rascones. También desde hace unos años venimos observando varias parejas de garza imperial que seguramente han elegido este espacio restaurado para reproducirse...
Incluso las dos especies de milano de la Península, real y negro, eligen las amplias copas de los fresnos de nuestro itinerario para construir sus nidos.
Este año, además, tenemos razones para creer que al menos una pareja de aguilucho lagunero también ha escogido este rincón del Tormes para reproducirse.

Todas esta vivacidaz viene a confirmar que las laboriosas labores de restauración y recuperación del ecosistema ribereño comenzadas la década pasada han sido acertadas.




