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lunes, 6 de octubre de 2014

Por una Plaza del Oeste peatonal



El Barrio del Oeste tiene un largo curriculum de retos y logros. Muchos recordarán sus luchas “por salir del barro”, cuando las calles no estaban asfaltadas y los día de lluvia lo convertían en un campo de batalla de la I Guerra Mundial. Otros tantos pueden rememorar el origen del rastro de Salamanca, cuando lo iniciaron sus vecinos montando los primeros puestos. Luego se convertiría en un fenómeno de masas que saturaría las calles y obligaría a desplazarlo.

También se da otro hecho de referencia como fue la colocación del primer contenedor de papel y la primera campaña de separación en origen en el año 90, en la que estuvimos implicados unos pocos voluntarios.

Enumerar por tanto la secuencia de éxitos nos llevaría un buen rato hasta llegar a hoy, hasta estos meses, hasta el último año donde de nuevo el barrio se regenera. Envidiable y loable.

La metamorfosis del paisaje urbano está siendo espectacular. Y utilizo con intención la palabra metamorfosis pues los edificios, paredes, puertas…en fin, el decorado de edificaciones varias se ha transformado en una galería al aire libre, en escenarios para la música o infinidad de actividades multiculturales.

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Es difícil seguir el ritmo a todo lo que sucede. Uno puede hacerse una idea rápida y sintética entrando en el perfil de Facebook de ZOES. Allí vera cómo se dinamiza económica, social y culturalmente un barrio. Destaco el aspecto económico, ya que los empresarios de la zona se están moviendo cómo uno más para dar vida a sus negocios y, a la vez, se están abriendo otros nuevos, más loable aun. Destaco el caso de mi amigo de infancia Paco Romo, que reabre el Bar el Malabar convertido en cita de música en directo. Apuesta por un barrio y no por el centro de la ciudad… eso es emprender.

No sé hacia dónde evolucionará este viento, pero cada vez son más los universitarios que quieren vivir en la zona por su vitalidad, y uno se empieza a encontrar turistas visitando los edificios engalanados de arte altruista. Creo que es necesario incluir este recurso cultural dentro de las ofertas de turismo de la ciudad, orientado a visitantes que quieren nuevas experiencias.

Cierro estas líneas con una propuesta que puede chocar: la peatonalización de la Plaza del Oeste. Con todos los problemas que puede generar de reordenación del tráfico, es a mi modo de ver un paso más en la calidad de vida del barrio. Sin ningún otro espacio abierto, sin zonas verdes, sin respiraderos de tranquilidad, convertirla en una auténtica plaza pública, del público de los vecinos, ágora de conversación y sosiego, sería una mejora sustancial, a mi modo de ver, de la convivencia. Por supuesto contando con el consenso y opinión de los vecinos del barrio, que son los actores de esta agradable historia.

En síntesis, hay que seguir mirando a este barrio, a las gentes que lo mueven que son muchos. Todos ellos representados por Inma Cid, mujer comprometida y cara visible del barrio que es la imagen de todas y todos los que están haciendo realidad un proyecto. Felicidades y a seguir.






lunes, 20 de enero de 2014

Nueva columna de opinion en Salamanca RTV: El valor patrimonial del Tormes

Estimados amigos y amigas de la Fundación Tormes-EB:

Desde hoy todos los lunes desde la Fundación Tormes-EB tendremos una columna de opinión en Salamanca RTV. En ella mezclaremos las visiones naturalísticas con las noticias ambientales de la semana, integrando imágenes y vídeos.

Entrad en esta primera columna y si os agrada dadle al me gusta y compartir. Gracias a todos los que nos ayudáis; aquí os dejamos el texto íntegro del artículo.

Uno no es objetivo cuando habla con pasión sobre aquello a lo que quiere. Y en muchas ocasiones, no somos conscientes del valor emocional y tangible de aquello a lo que queremos, pero que la costumbre hace pasar desapercibido, hasta que lo perdemos.


Estas dos sentencias vienen a ser un prólogo entreverado con una declaración de principios. Hablo con pasión por los paisajes del Tormes, avalado por el enamoramiento hacia sus patrimonios. Estos patrimonios son una rayuela que comienza y termina en su Naturaleza con mayúsculas. Así, la primera visión que tenemos de este río es la naturalística, aquella en que la vegetación ejerce la dominancia sobre nuestros ojos. Si hay suerte, alguna garza en vuelo completara la escena aportando su condición zoológica. Todo ello observado en la distancia, como si de una postal se tratara, porque luego, si nos animamos al paseo por el interior del paisaje ribereño, la escala cambia; el paisajismo pictórico se convierte en romanticismo cuando las brumas o las nieblas acompañan.

Pero no todo es Naturaleza, también esta lo antrópico. Quizás la mejor representación de la obra humana está en los puentes, esa tendencia a comunicar y unir las orillas. Los más diversos y estéticos puentes rayan el Tormes, aunque no falten los que ayudan al “feísmo” como diría Manuel Rivas. Entre los primeros nos vamos del Puente Romano al de Enrique Esteban, pasando por las bellezas rurales del ledesmino, de los hundidos en Monleras, el del Puente del Congosto o el singular puente militar de Almenara, un “Baileys” que parece sacado de la Segunda Guerra Mundial .

Al mismo nivel escénico estarían los molinos que transformaban la energía del agua en harinas de pan y guisos. Son rincones sacados de un cuadro de John Constable, pero tan reales como el de Olmillos de Santa Teresa, en Juzbado, donde es tan interesante el molino del XVII, como Donato el molinero, con más de ocho decenios entre muelas.



Tiempo habrá de recorrer en esta columna otros patrimonios del Tormes pues paro aquí en sus bondades, ya que es necesario dar las otras visiones, las que no nos gustan. Gozamos de un río con mejorable buena salud al carecer de industria. Existen episodios de contaminación en distintos tramos, mas solucionables. Pero lo que me indigna son los impactos gratuitos, innecesarios, absolutamente absurdos y recalcitrantes. Les sorprenderá pero hablo del rastro, de ese fenómeno de masas y plásticos que tiene lugar cada domingo. Esa orgía de envases, bolsas y cartones que aderezan el suelo. Esa idiotez de vaguería irresponsable que pare dos mil kilos de residuos terminando cada mes en el río arrastrados por el viento. Luego, unos cientos de metros aguas abajo, turistas y salmatinos repiten esa letanía ¡Pero como esta el rio! Y empieza las culpabilizaciones: la Confederación, el Ayuntamiento, los dos… no entraré a este trapo porque me aburre y ya aprendí que los más útil y menos incinerante es poner soluciones ciudadanas si las administrativas no llegan a tiempo.

Existe una ordenanza municipal que obliga a la recogida de residuos por parte de los vendedores. Sería deseable que la policía municipal se ocupara de su cumplimiento al igual que controla las licencias de venta. Y que los compradores se llevaran estos residuos y los depositaran en los contenedores ejerciendo una sencillo acto de responsabilidad con su río. Algunos pensarán que es un idiotez esto que cuento, pero en una ciudad que vive del turismo controlar estos mayúsculos detalles es clave. Los miles de turistas que nos visitan son el altavoz y enganche de los que vendrán. Y si la imagen que se llevan es aquella de las Catedrales reflejadas en un Tormes sembrado de botellas y bolsas, estaremos perdiendo las inversiones que divulgan la ciudad en marquesinas, spots publicitarios o programaciones culturales. Piénsenlo con detenimiento, observen, pero sobre todo sean parte de la solución. Es su río, es su Patrimonio.


Ventana al campo
Acogen ya los nidos amores incipientes, cigueñas y laguneros se empiezan a amar.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Las Catedrales Vivas visitan Radio Nacional de España

El programa de RNE-Radio3 El bosque habitado tuvo el pasado domingo 10 de octubre como invitado a Raúl de Tapia Martín para dar a conocer, de la mano de Maria José Parejo y Julio Valverde, la monumentalidad de las Catedrales Vivas de Salamanca.

Raúl Tapia y Maria José Parejo tras la grabación del programa.

La magia de la voz de Julio Valverde invita a viajar por los textos que nos regala cada semana el programa.

Como sabéis, además de un impresionante Patrimonio arquitectónico, Salamanca posee una serie de árboles singulares y monumentales que en algunos casos superan los 500 años de edad y que forman parte del legado cultural e histórico de nuestra provincia. Son los vetustos integrantes la ruta Catedrales Vivas. 

Nuestros amigos de El Bosque Habitado visitaron el mes pasado los alcornoques de Valdelosa.

Bajo este epígrafe hemos querido ensalzar aquellos árboles de un valor incalculable y un especial significado para una veintena de municipios salmantinos cuyo respeto, cariño y buen hacer durante siglos hacia sus ancianos enramados, nos sigue permitiendo hoy en día contemplar a estos honorables monumentos a  la vida.

Maria José y Julio junto a nuestro querido Fernando Fueyo, que nos enseña a escuchar a los árboles.


En dos interesantes rutas, una por el nordeste salmantino y otra por la comarca de Sierra de Béjar-Entresierras, podrás emocionarte contemplando la belleza y majestuosidad de estas Catedrales Vivas. En concreto ésta última está dedicada a la memoria de Félix Rodríguez de la Fuente, y una placa conmemorativa así lo recuerda junto a la sequoia del Bosque de Béjar, un remanso de paz renacentista de especial belleza. 

La Comunidad del Bsoque reunida en la Fundación Tormes tras el congreso Wild10.

Puedes escuchar o descargaste el podcast del programa donde Maria José, Julio y Raúl nos ayudan a conocer "cómo y por qué surgió el proyecto, el lugar privilegiado de su trazado, sus antecedentes, su ancestral mutualismo con hombres y mujeres de la zona, su revitalización y cuidados, y la transferencia de sentimientos entre los seres enramados y los bípedos calzados."

Anímate a formar parte de la comunidad del bosque y hazte seguidor del programa en su perfil Facebook.

martes, 16 de abril de 2013

Nueva columna de El ADelanto: Huertos, clorofila y ruiseñores


Tres días de sol han bastado para derramar la primavera sobre la provincia. Tres días de luz y calor que han sido recibidas con bondad en el campo.  Durante el fin de semana he encontrado gente paseando, recreándose en medio de la naturaleza, como agradeciendo este anticiclón. Los he visto por los parques de la ciudad y por los caminos de la provincia. Por mi parte, caminé por la senda de Santa Lucía, de Almenara a Juzbado, encontrándome grupos de gratificados senderistas.

La vegetación estaba soberbia, presumiendo del agua acumulada. Y ya era el momento de retomar presurosos los huertos, una vez que el suelo se ha aireado y soleado. Así me encontré a Isidro, juzbadino de 87 años que andaba cavando unos cerros para plantar patatas. Daba gusto verlo laborar por apetencia, porque como me confesó siempre le ha gustado la agricultura. Es magnífica esta época del año, cuando empezamos a mover las huertas, cuando sacamos el color oscuro de la fertilidad y el ambiente se llena del olor a tierra mojada. Nos volcamos en el ajetreo de sembrar y trasplantar, y creo ya que empezamos a saborear las lechugas y los tomates antes de que salgan.

Paseando por las atalayas de la ribera del Tormes pude disfrutar de todo un conjunto de paisajes verdeantes. Tonos claros y oscuros, intensos y suaves, pero todos verdes, henchidos de agua y luminosidad. Y es que el monte olía a clorofila, como si toda la vegetación se hubiera puesto de acuerdo para hacer la fotosíntesis a la vez. Llevado por este momento, recogí ajopuerros y collejas, cardo mariano y malvas, terminado unos sobre la sartén y otras en la ensalada. Lo que olí y vi, lo saboreé y degusté. Como decía Unamuno: Saborear el paisaje es uno de los mayores placeres de la naturaleza... ¡Qué razón llevaba!

 Y claro, en medio de este escenario las aves estaban en la gloria, mostrando todo su repertorio de trinos y reclamos.  Llegaron los primeros abejarucos, con su paleta de pintor sobre el plumaje. Se exhibieron tímidas las garzas imperiales, pasaron diligentes los avetorillos. Escuché a los arrendajos en su tono enfadado y agradecí los suaves carraspeos del carricero. Pero sin duda, el momento álgido vino desde la siringe de los ruiseñores. Se delataron, no aguantaron sus primeros cantos de sabor africano. Poco a poco, introduciendo su melodía entre pinzones y carboneros, se fueron destacando… e inauguraron verdaderamente la primavera.

Ahora todo sí que todo el campo es orégano, que en breve empezará a florecer. Como ya lo hacen las encinas y las escobas. Y en los prados todavía húmedos, se muestran las orquídeas, esos delicatesen de la flora. Sólo me queda animarles a formar parte del paisaje, bien sea cogiendo setas o paseando. Aunque por el mes en que estamos es tiempo de salir a espárragos. Porque como dice el refrán:

Los espárragos de abril pa´ mí, los de mayo pa´ mi amo ylos de junio pa´mi burro. Salud

martes, 26 de febrero de 2013

Los beneficios del frío


Se nos olvida que el invierno existe. Se nos olvida que ha existido con mayor intensidad en el pasado. Cuando llegan estas olas, todo son alertas y preocupaciones, quedando en la memoria un pasado reciente, del tipo Cuéntame, en que no existían los medios actuales y todo salía adelante. Pero estos fríos son necesarios, pues los ritmos naturales que acompañan a nuestra vida los demandan, aunque no le sepamos o queramos. Pongo un caso sencillo, como puede ser el curado de las matanzas, que siempre las hay tardías y agradecidas con estas bajadas de la temperatura.
 Pero prefiero irme a detalles menos conocidos, como la invasión de especies exóticas. El hecho de vivir en estas latitudes y alturas salmantinas, nos defiende de la entrada y reproducción de elementos de la fauna y la flora que en otras localidades peninsulares sí se están produce. Tal es el caso de las cotorras argentinas, simpáticas aves que generan problemas serios allá donde se instalan. En nuestra capital, se deja ver un pequeño bando en el Parque de los Jesuitas. Es fácil reconocerlas por su plumaje verde lima, pero sobre todo, por el jaleo que montan en cuanto se juntan dos individuos.

En ciudades como Barcelona se ha producido una invasión en toda regla, con una población de 2.500 ejemplares. Sus daños son mayúsculos porque crían en colonias montando nidos sobre el arbolado de la ciudad, con pesos que superan el centenar de kilos. Depredan con facilidad frutos de pinos o tuyas, entran a saquear los huertos y céspedes próximos a la ciudad condal, pero se han aficionado al pan, que tanto abunda en los parques y jardines. Sus ruidos se unen a los excrementos en los daños, con lo que una pobre ave de jaula, liberada fuera de su hábitat por sus dueños, ha terminado generando este desaguisado. En Salamanca por ahora no se conocen datos de su reproducción, siendo el frío invernal que hasta ahora nos ha acompañado, el impedimento a esta expansión.

Y si esto puede parecer un caso aislado de una especie en concreto, existe un inventario de especies invasoras en la lista de espera para alojarse donde la meteorología y el entorno se lo permita. Si pueden ver el documental “Invasores” del naturalista y director de cine Luís Miguel Domínguez, verán a lo que nos enfrentamos si el clima se dulcifica y los inviernos se vuelven menos fríos…
   Si nos desagrada el frío, debemos pensar en lo que ello conlleva y que cada vez observamos con más detalle. A mí personalmente me llamó poderosamente la atención, que a mediados del pasado diciembre me encontré junto a la estación sur de autobuses de Madrid,  una abubilla volando tranquilamente junto a las vías de Adif. Casualmente me dirigía a una reunión con otros compañeros de oficio venidos distintas partes del país. Al comentarles la cita, me contestaron que con los cambios del clima y la boina de contaminación de la capital cualquier circunstancia es posible.

Por lo dicho, veamos en los fríos un síntoma de normalidad en medio de tanta anormalidad que nos rodea. 

lunes, 14 de enero de 2013

Paisajes para minorías:Nueva columna de El Adelanto


Existe un meandro del Tormes a pocos kilómetros de la capital. Un arco de ballesta trazado entre saucedas, peñascos y carrascas. Escasamente conocido, oculta su curvatura en el antiguo camino que lleva de Juzbado a los Baños de Ledesma. A poco más de veinte kilómetros de la ciudad se da cita un cuarteto de paisajes. Una fotografía que uno descubre al caminar con el encinar adehesado de fondo escénico; la que acompaña estas palabras es de un amigo, el geólogo Jabito Jablonski. El regadío aparece como personaje secundario, gozando de todo el protagonismo el bosque de ribera. Un perfil del río que parece nacido de una pintura de Carlos de Haes. Y no quiero dejar en el olvido los peñascos y berrocales, esa tatarabuela del paisaje que es la geología. Aquí el granito que encierran estos bolos, presta al ambiente cierto romanticismo salvaje.

El camino comienza junto al río, entre vallados de piedra que son un patrimonio en peligro de extinción en medio de la concentración parcelaria. Estos muros vivos, nutridos de musgos y líquenes comparten un recoleto rincón junto los huertos de la Vega Chicha. Allí queda en el recuerdo alguna noria que vertía sobre los canteros de cebollas y los nogales que sombreaban al hortelano. Pero lo más atractivo comienza al avanzar un trecho. Cuando se empina el suelo y suda la frente. Al elevarse sobre la orilla, empezamos a dominar el territorio con la vista, la vegetación se empequeñece tomando el conjunto tintes de maqueta. Y en el alto surge la sorpresa, el meandro se muestra tímido y acogedor. Garzas y garcetas pincelarán espontáneamente la escena, pues tienen sus nidos a pocos metros.

Pero de nuevo nos asaltará la diferencia. Volveremos a descender en la senda y nos embargaremos de encinas y barceos. Esquivaremos las lanchas y bolones de piedra y empezaremos a descubrir en la media distancia los adehesados aledaños. Cortejados por esta vegetación, podremos pensar en el centenar largo de años que lleva allí gran parte del arbolado. Ya en medio de esta bruma verde surgirá el Balneario de los Baños. Como si no quisiera mostrarse, en un lugar privilegiado. No será la ruta completa sin asomarnos desde el puente, aguas arriba y aguas abajo, para contemplar agradecidos la herencia de este patrimonio.

A todas las personas que han hecho esta caminata les extraña el poder de este lugar, la autenticidad de todo lo que el camino muestra. Pero sobre todo les sorprende su cercanía, el hecho que a veinte minutos del tráfico y sus ruidos puedan relajar sus oídos y su ansiedad. Si quieren echar una mañana o tarde diferente, acérquese hasta Juzbado, la ruta está señalizada y no tiene pérdida. Esta comarca tiene sus valores y encantos, y sin dejar de lado a las sierras de las que tanto ya he hablado, también es necesario divulgarla y ayudarla. Desde Villamayor a Ledesma hay un manojo de pueblos y escenarios que hay que visitar. El Tormes se merece una ruta turística con su nombre al tener calidad y calidez. Las Sendas del Tormes son más de lo aquí contado, ya desgranaré otros espacios a recorrer libres de turistas y autobuses, pero con ganas de recibirlos sin morir de éxito.

lunes, 9 de julio de 2012

Nueva columna de El Adelanto: ¿Tienen hijos adolescentes?


La mayor parte de la población cuando piensa en adolescentes los asocia a hormonas alborotadas, dependencia del Tuenti, vaguerías varias, deteriorados valores, menguada educación, nulos modales, exiguo interés por los estudios, precoces inicios en el alcohol, tabaco y otras drogas… en fin, una amasijo de virtudes de larga enunciación. Esta generalización es una de las caras de la poliédrica realidad y  utilizaré dicha generalización a lo largo de estas letras, siendo consciente de las excepciones. Cuando dichas características se dan en un amplio grupo de jóvenes hay que buscar las causas antes de acusarlos, más que nada por eficacia. Es decir, perder el tiempo en culpabilizar ha de ser sustituido en ganarlo detectando las raíces que nos permitirán enmendar estas conductas.

Si pensamos en cómo se les está educando podemos ver sólo el aspecto académico, pero éste será insuficiente. Soy de los que pienso que la sociedad en la que viven les educa tanto o más que el instituto o el colegio. Esa sociedad le está llevando a valorar y santificar el éxito sin pensar en el esfuerzo, el sacrificio  y la disciplina. La televisión les llena la cabeza de personajes que se pasean por El gran Hermano o el Sálvame, convirtiéndolos en ídolos de mucha pasta y poco trabajo. En los últimos años se les ha enseñado que lo más chic era conocer Europa sin ni siquiera conocer su propia provincia. La lectura forma parte de una odiosa obligación escolar y sus héroes del futbol, baloncesto o Fórmula 1 no aparecen nunca en la pantalla leyendo un libro o animándoles a que lo hagan. Todo esto es un continuo suma y sigue.

Pero durante la semana pasada hemos podido demostrar desde la fundación en la que trabajo, que todos estos errores son reconducibles. Hemos tenido el placer de compartir cinco días con una treintena de jóvenes de 15 y 16 años que se han apuntado a un programa de voluntariado ambiental de la Diputación de Salamanca. Estos chichos y chicas, que inicialmente cumplían los estereotipos citados, me han demostrado que saben divertirse y madurar trabajando de manera altruista, en contacto con la naturaleza. Esta es una de las necesidades que tienen sin que lo sepan ni ellos ni muchos de sus padres. En estos días han sacado basura del Tormes, han limpiado de arrastres y troncos del puente de Almenara, han revisado la señalización de rutas para el ecoturismo y han marcado la vía pecuaria del Cordel de las  Negras para que pueda ser disfrutado por gente que no conocen. Han trabajado físicamente, la mayoría por primera vez en la vida, madrugando, cansándose pero disfrutando. Y se han sentido orgullosos.


Pero lo más gratificante es que en la evaluación que realizaron todos coincidieron en que les gustó el trabajo en equipo, sin competir. Que han sido conscientes de que les gusta hacer algo por los demás sin recibir nada a cambio. Que la naturaleza es necesaria y si hay algo que arreglar o limpiar en ella no importa que tú no hayas sido el responsable para ponerle solución. Que convivir no es tan difícil y que el compañerismo es un valor en alza. Que pueden pasarlo bien y alucinar sin ordenadores. Que pueden hablar entre ellos en carne y hueso sin Tuenti o Wassup. Que los paisajes salmantinos son tan flipantes como Londres o Berlín…
En fin, que les gustan otras cosas, pero que si no se las ofrecen o se les incita a hacerlas no podrán elegir. Si con 15 ó 16 años aprenden todo esto, llevarán una buena mochila para la vida que les va a tocar vivir. Si necesitan madurar, ser responsables y comprometidos con el momento histórico, social, económico y ambiental actual, hemos de educarles en todo lo dicho. Así que si tienen hijos adolescentes, apúntenlos a un voluntariado… aprenderán.

viernes, 11 de mayo de 2012

Transgénicos ¿sí …o no? (I)


La ciencia siempre ha tenido esa consideración de arma de doble filo. Cuando la Dra. Curie continúa los estudios de Becquerel sobre radioactividad poco sabía del perjuicio que iban a causar a su salud. Durante sus investigaciones se vio afectada por una anemía aplásica que le causó la muerte, derivada de los efectos de la radiación. Entonces aún estaban por descubrirse los efectos tanto perjudiciales como beneficiosos de este fenómeno de algunos elementos químicos. Tiempo después la radioactividad se manifestó como un grave peligro a la humanidad dentro de la Segunda Guerra Mundial y posteriormente durante la Guerra Fría. Aquí toda la sociedad ha estado y está de acuerdo con el peligro que entraña.





Pero no sería justo dar sólo esta visión negativa, pues dentro del campo médico su utilización actual da claros ejemplos de sus bondades cuando es bien empleada. Los rayos X, por lo que casi todos hemos pasado, demuestran que su empleo nos ha beneficiado en alguna ocasión. Extendiéndonos en esta línea, la radioterapia ha ayudado a la curación o mejora de la calidad de vida de numerosos enfermos de cáncer. En otros casos la radioactividad forma parte de métodos de diagnóstico de amplio espectro. Aquí la sociedad también está de acuerdo en las excelencias que aporta. Una situación intermedia sería el caso de la energía nuclear, que siendo conscientes de los servicios que presta, deja abierto el debate del riesgo que supone. A día de hoy Fujushima es una realidad de esta doble condición. La sociedad, llegados a este punto, diversifica sus opiniones: a favor, en contra, no sabe no contesta.  Teniendo en cuenta todas las visiones que acabo de narrar, existen ya marcados protocolos y legislaciones que buscan evitar daños, siguiendo el principio de la precaución. A pesar de todo ello no se está exento de las consecuencias y de nuevo Fujushima puede ser un referente.



En el caso de los transgénicos es probable que nos encontremos con situaciones semejantes. En los comienzos de este campo de la investigación, no se puede afirmar la inocuidad absoluta de todos los organismos genéticamente modificados. No voy a entrar en la tópica y típica discusión dicotómica del sí o el no. Tan sólo quiero plantear algunos comentarios. A fechas de hoy  es muy difícil saber saber si un producto alimentario está libre de transgénicos, pues sólo ha de figurar en la etiqueta de aquellos que superen un 0,9 % de productos transgénicos es su composición. Bajo este condicionante legal, un tanto gris si se me permite la expresión, no he encontrado ningún alimento que presuma de contener productos transgénicos. En cambio en los lineales de las grandes superficies, hay cientos de alimentos que publicitan  su condición de naturales, verdes o algo parecido, para asociarse al campo de los productos ecológicos. Y por otro lado, los alimentos producidos de manera ecológica presumen de sus condiciones de cultivo y han de pasar también por una estricta legislación al respecto.  Llegados a este punto, si los transgénicos son beneficiosos, sanos e inocuos. ¿Por qué no se anuncian como tales? Quizás tengan un problema de marketing, cuestión de fácil solución, pues su industria tiene capital para poderlo hacer. Entonces, quizás la respuesta no esté tan clara y los avales científicos aún no sean suficientes para salir a la sociedad de consumo. Será necesario esperar para ver cómo evoluciona este campo, y sean los resultados a favor o en contra de los transgénicos, es deseable que los científicos informen con responsabilidad social, corporativa o universitaria.

domingo, 8 de abril de 2012

El árbol de Antonio Mingote


            En una ocasión le preguntaron a Don Antonio si tenía alguna aspiración política. Él, con su sorna educada, dijo que sí pero que dicho cargo no existía: Quería ser Alcalde del Parque del Retiro. El viejo profesor, Tierno Galván, se puso a ello, y le concedió el bastón de mando como alcalde de dicho lugar para que lo guardara y protegiera. Esta declaración de amor hacia un parque es una manifestación más de la sensibilidad que este académico profería a la naturaleza.


                Su mural al Retiro, pintado en el Metro de Madrid es una alegoría de su parque real e imaginario. Un catálogo social con todas las personalidades que se dan cita en él a diario: pobres de solemnidad que cortejan a voluptuosas estatuas, abuelos juguetones, abuelas enamoradas, tunos en acto de servicio, vendedores de globos, violinistas y trileros, amantes que se aman, lectores y pescadores, hasta Velázquez en plena creación. Todos ellos acogidos por árboles y arbustos, de variadas especies y tamaños. Caricaturizados pero identificables lo que implica un esmero para su observación y  conocimiento, un detenimiento para captar esas personalidades vegetales.

                Y es que la obra de Mingote está plagada de árboles, desde sus homenajes al pueblo hasta sus recreaciones de la ciudad. Estos vitales personajes aparecen en muchas ocasiones como centro de atención, agobiados por esa marabunta de coches que dibuja en las urbes, o amenazados por la fiebre arboricida de las castillas de los años 50 y 60. Esta pasión arbórea se deja entre ver en la maestría con que pinta higueras o sauces llorones. El crecimiento de sus ramas, la forma de su copa, la armonía de su estructura, todo con la sencillez imposible de la caricatura.


Queda su obra como un patrimonio a disfrutar y trabajar por los profesores de colegios e institutos, pues en ella podrán aprender mucho los alumnos. Historia, ciencia, sociedad, pero sobre todo educación y formas, elegancia y destilado humor, todo ello de suma importancia y necesidad en la actualidad. Decía esta gran persona, hace unos años en una entrevista, que el sentido del humor forma parte de la integridad de las personas inteligentes y bien educadas. Y es verdad, tal y como estamos hoy en día, las cosas hay que tomárselas con inteligencia, o sea, con sentido del humor…

Recréense con sus viñetas, ríanse con su visión de la vida, disfruten de sus pinturas. Lo pueden hacer en Internet, o con el método de toda la vida, en las bibliotecas y hemerotecas. Cojan un libro con su obra y siéntense en su parque favorito. Mientras sonríen y piensan,  escucharán el canto en cascada de los verdecillos, olerán los primeros majuelos, sentirán el enamoramiento aflutado de los mirlos. En fin, salgan a solazarse.

lunes, 2 de abril de 2012

Poesía en la Naturaleza II


Nos queman la literatura. Mientras esta hoja se cubre de letras, millones de otras hojas se cubren de llamas. Arde El Bosque Animado, desde Furacroios hasta el alma en pena de Fit de Cotobelo, todos sus habitantes huyen asustados. El bandido Fendetestas ignora quien ha sido, quien ha generado tal despropósito; siendo él de los buenos malos, detesta a los malos de verdad, a los del daño sin sentido. Las gentes abandonan las aldeas, los mesones se vacían por el miedo, las posadas ya no acogerán caminantes en muchos años. La Fraga de Eume incendiada… negro por verde, muerte por vida, gritos por cantos. Wenceslao Fernández Flores se revuelve en su tumba lanzándose a escribir una crónica quejumbrosa, doliente, gravemente molesta.

 Nos queman la literatura. Nos dejan despaisajados como declamaba Ortega y Gasset. Y la literatura sin paisaje, se merma y se empobrece. Delibes no concebía una historia sin un paisano, un paisaje y una pasión, y ahora los tres sufren de la amnesia que provoca el fuego. Y hasta ahora no ha habido, a penas, libros sin árboles; todo libro ha sido árbol…los viejos libros huelen a bosque en otoño, a pisadas secas en un invierno sin lluvias.

Nos queman la literatura. Nos dejan sin escenario narrativo en un mes en el que debemos celebrar la entrada de un Escritor de la Naturaleza con mayúsculas, en la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes. Un planbosques activo, un plantalibros reconocido, un hortelano de la palabra. Un pastor de cabras con el que he compartido el triscar por la sierra de las Corchuelas siguiendo cencerros y cornamentas. Paradojas de la vida que el creador del Bosque de Bosques sufra la pérdida del Bosque Animado, literal y literario, en la semana en que los músicos, pintores y escritores le reconocen como uno de los suyos. El maestro y amigo Joaquín Araujo entra en la Academia sembrando vivacidad.

Pero tenemos manos. Manos para agarrar la azada y devolver la Sonata del Bosque a esta fraga atlántica. Para meter en la tierra las semillas que la primavera despertará, para levantar de nuevo el telón y que los decorados revivan. No nos queda otra que plagiar a Elzeard Bouffier el personaje de Jean Giono, quizás uno de los pocos plagios plausibles. Imitar su altruismo plantando sin cesar día a día, año a año. Así gozaremos de nuevos escenarios de inspiración, caldos de cultivos de versos y aforismos. Cultivaremos vocaciones que lleven sus inquietudes a la escritura, a querer narrar lo vivido y observado, a aprender para enseñar. Plantaremos libros al igual que el académico Araujo.

Pero tenemos manos. Manos para teclear y reclamar en periódicos de papel y digitales justicia para el monte, justicia para los que de él viven y sobreviven. En cada pastor, cada agricultor o cada hostelero del turismo rural, nos hemos de ver reflejados porque todos somos usuarios y beneficiados de la Fraga de Eume. Su oxígeno nos ha llegado, su biodiversidad ha pasado por nuestros parques y pueblos, sus historias han alimentado nuestras lecturas y sueños. La Fraga es nuestro bosque, tanto como la dehesa o el rebollar. Sirvan pues estas manos, las que ahora veo sobre el teclado como herramientas de esa repoblación. Y las suyas, las manos que ahora sujetan esos árboles convertidos en páginas serán bienvenidas. Si queremos ver florestas miremos nuestras manos.

A todos, como a Joaquín nos debe amparar y enseñar lo mirado. Gracias Araujo por atalantarnos con tus letras.

martes, 27 de marzo de 2012

Poesía en la naturaleza


Son muy escasas las ocasiones en las que uno es consciente de estar asistiendo a un momento realmente mágico. Resulta cuan menos difícil ser consciente del privilegio de participar de un instante de alegría compartida, en estos tiempos en que da miedo poner la radio, encender la televisión o asomarse a un periódico. Y si todo se debe a un recital poético, es imposible que se junten más de cincuenta personas a sentarse para escuchar. Por todo ello, parece poco probable que más de doscientas almas se acerquen hasta el alto de la Peña del Castillo, en Juzbado, para concelebrar los versos de Paca Aguirre y Félix Grande. Ambos grandes poetas, ambos grandes personas, mutuamente prolongados amantes. Tienen la dicha, además, de ser reconocidos por críticos y galardones: Premios Nacionales de Poesía, Premio Miguel Hernández, Premio de hacerse felices el uno al otro durante cincuenta y tres años...

            Y si este punto y a parte de la realidad cotidiana ocurre en una de las más bellas cuencas visuales del Tormes, alumbrados por la claridad tras la lluvia, no es difícil esbozar la sonrisa de la felicidad. El agua deseada cayó minutos antes de que Paca y Félix se arrimaran al bronce de sus letras, ancladas en el granito para siempre. En palabras del poeta: estas piedras nos unirán en la eternidad. Los almendros en flor, en simpatía con los musgos resucitados de clorofila, fueron el coro escénico. Uno se alegra de que este hecho literario y difícil no sólo ocurra de manera redundante, sino que ya promete haber venido para quedarse.

            Ni bombo ni boato, ni dispendios o parafernalias, nada de estos ornatos han sido testigos de las aproximaciones cuerpo a cuerpo de los antecesores en el Libro Abierto al Paisaje. Pues este es el nombre de los encuentros de poesía y naturaleza que se suceden en la localidad. Antonio Colinas, Juan Carlos Mestre o Antonio Gamoneda se mezclan y entremezclan con las mujeres, hombres, jóvenes y niños del pueblo, para ser testigos de que otra cultura y ocio no sólo es posible sino real. Es que a todos ellos les hemos escuchado la misma expresión en mitad del encantamiento: Que ocurra esto, ¡Es imposible!

            Queda este día como prólogo de la primavera, con un marzo donde las aves se empiezan a querer. Ya se silban los milanos negros cuando las cigüeñas se hacen carantoñas y crotoreos. Ya se persiguen los martines pescadores y los aguiluchos laguneros se enredan en los carrizos. Son tímidas las prímulas en los rebollares, mínimas las verónicas en los jardines, anónimos los senecios en los caminos. Llegaron ya aviones y golondrinas que observan atónitos la ausencia de barros para sus nidos. A ver si llueve de una vez como Dios manda.

            Aprovechen para fascinarse en este mes de los preludios de la fertilidad. Los vuelos nupciales y los reclamos se dan cita en el cielo de su ventana, en el jardín más próximo o en las afueras del pueblo. Es sin duda la época del año en la que más eventos tienen lugar en el campo. Sean testigos de la rápida floración que tendrá lugar en el momento que se hidrate el paisaje. Todo ello será un buen momento para la poesía, o mejor dicho, todo ello será poesía.

jueves, 8 de marzo de 2012

Guiños de lluvia sobre la dehesa



            A penas han sido unos minutos de alegría: el cielo se encapota, empieza a drenar sus estimadas gotas, pero se queda en un misérrimo conato de aguacero, una declaración de principios no vinculantes (como las Cumbres Internacionales del Clima).Y así acumulamos semanas hasta batir el triste record del registro meteorológico en España del año cuarenta y cinco. Desglosar las consecuencias de esta sequía nos hace partícipes de la omnipresencia vital del agua en todos los ciclos ecológicos y económicos.

Estos días, visitando una repoblación con encinas, me topé con un ganadero que iba cargado con un par de alpacas de las de cuatrocientos kilos. Se bajó del tractor y lo primero que me dijo fue algo así como: ¡No sé qué vamos a comer este año! Utilizó la primera persona del plural para referirse tanto a su familia como a sus vacas, aunque no sé decirles la prioridad, pues unos y otras son parte intrínseca de su vida. Llevaba el menú del día a sus limusinas y charolesas, pues el pasto que se atrincheraba en el suelo era ralo e insuficiente. No pude por menos que acordarme de las moruchas que había estado fotografiando hacía unos días en Castro Enríquez, las cuales tiraban de diente sacando lo que podían de la dehesa… ¡Lo que hacer ser una variedad autóctona! En estos tiempos de vacas flacas, en el sentido literal y metafórico, la naturaleza saca a la luz los principios de Darwin, quien pronosticaba el éxito evolutivo de los mejor adaptados.
Y es que la ausencia de agua tiene parados y alterados todos esos sucesos estacionales que llamamos fenología. El paisaje tiene aspecto de agosto y las aves no saben ni dónde picar. Las golondrinas llegaron hace dos semanas a Barcelona, un morito, ave marismeñas, aparece por Almenara y algunas plantas florecen sin saber a que atenerse. ¡Esto es un sin dios!… como que diría José Sazatornil en su papel de Guardia Civil, cuando el sol sale por el oeste en Amanece que no es poco.


aprisco encina fundacion tormes raul de tapia.JPGMirando la austeridad de las encinas, que viven en el límite de las necesidades de agua como árbol mediterráneo, entiendo cómo ha llegado hasta nuestros días este patrimonio mitad humano y mitad silvestre. Las dehesas daban en el pasado lo justo para mal vivir a las familias que las trabajaban y lo exacto para bien vivir a aquellos que las poseían.  El arado y el destral, la morucha y el cisco, la montanera y el sudor, eran las incógnitas de una ecuación que ahora tratamos de reformular. Varios siglos de aprovechamiento austero que se han tratado de actualizar desde los años cincuenta y que no dan el resultado esperado.

Repensar la dehesa. Esa es la fase en que se encuentran a día de hoy técnicos, trabajadores y dueños. Desde la Asociación de Propietarios Forestales de Salamanca (ASFOSA) se esta trabajando en abrir alternativas que conserven la explotación económica y la funcionalidad ecológica de este ecosistema. Durante la semana pasada técnicos venidos de Croacia, Córcega, Túnez o Francia  han conocido este escenario y sus patrones de aprovechamiento. En viaje relámpago, vieron desde el porcino de Guijuelo a los carboneros del siglo XXI, convertidos en empresarios de las calderas de biomasa. Sin dejar de lado el ángulo castizo de este prisma: la lidia. En Valdelosa, a mayores de la saca del corcho, se hizo una parada en la finca del rejoneador Sergio Galán. Un tipismo henchido de arte y cultura que conserva especies singulares, dando trabajo a tanta gente que debe hacer meditar a quien se opone a las corridas, aunque haya que mucho que hablar sobre ello. Este bosque modelo que es la dehesa, debe mirar al futuro, pero sin olvidar el pasado que la ha engendrado.

domingo, 19 de febrero de 2012

Amanece en Doñana: columna El Adelanto


Un crotoreo de cigüeñas inaugura el crepúsculo. Miles de plumas blancas clarean el azul tímido de la madrugada. Las garcetas, embozadas y somnolientas, comparten el cañaveral con martinetes y cangrejeras. Sobre ellas, cornejas vocingleras  enlutan el enrejado de cañas. Ahora intervienen los gansos, altisonantes y orgullosos acercando su partitura al amanecer. Le seguirán las grullas, con su elegante desperezarse, en una interpretación refinada de cómo inaugurar la luz del día.



La laguna se empieza a perlar de fochas morunas, mientras los patos cucharas escanean la superficie del agua con la coreografía de sus picos. La percusión del chapoteo se pierde cuando entran en escena las cercetas pardillas, tímidas y menudas. Pero el foco recae sobre la enrosada belleza de los flamencos: tenores y sopranos, contraltos y barítonos ordenan coro y orquesta en la Cañada de los Pájaros. Es en este rincón privilegiado de Doñana donde hoy tengo la satisfacción de amanecer para ser testigo y cómplice, una vez más, del compromiso con la biodiversidad de Plácido y Maribel. Dos humanos que restauraron una gravera para convertirla en un espacio vital y sonoro. Una isla de coherencia y sosiego donde han aprendido y enseñado a criar en cautividad y soltarlas,  a las especies de nuestra avifauna con poblaciones menguadas.



 En Puebla del Río una banda sonora brota desde la Cañada. Parece uno estar enredado en los renglones del Romance al Milagro de San Antonio. Tengo la sensación de oír a Joaquín Díaz interpretar este canto en medio de sus silvestres personajes. Mientras escribo estas líneas veo a Maribel alimentar infatigable a garcillas y espátulas, a la vez que Plácido deambula entre anátidas, transmitiendo una paz queda. El trabajo de estos dos profesionales es impagable. En este año de sequía y escasez nutren e hidratan a la buena gente de las marismas. Sufren al saber que no pueden llegar a todas la emplumadas que quisieran, los dineros no dan para más…

En este escenario, engendrado por la inquietud de dos anónimos biólogos, crían parte de las riquezas que atesora y luce Doñana. Aquí he recordado las palabras de Federico Ramos, Secretario de Estado de Medio Ambiente, vertidas en una reunión a la que asistí la semana pasada. Allí nos reafirmó el interés de su Ministerio por realzar el valor de la Red Natura 2000. Mostró su interés por las aportaciones que le hicimos los seis técnicos que asistimos en representación del Foro Estatal de Custodia del Territorio. En la conversación mantenida propusimos dar apoyo a los productores que regentaban empresas sostenibles en los espacios naturales. Como expuso Eduardo de Miguel, Director de la Fundación Global Nature, si los franceses tuvieran nuestra Red de Espacios Naturales ya habrían diseñado marcas de calidad asociadas a la alimentación, para promocionar estos entornos y sus productos. Y este comentario provenía a su vez de una eurodiputada francesa en Bruselas, con una mezcla de envidia y admiración.

Y es aquí, en el cogollo de la vitalidad de nuestro parque más internacional, donde soy consciente de la necesidad urgente de crear empleo y desarrollo económico sensato con nuestros recursos más naturales. Trabajadores comprometidos como mis amigos de la Cañada de los Pájaros deben ser protegidos y apoyados, pues ellos a su vez generan otros puestos de trabajo en forma de guías, educadores, restaurantes y tiendas. Esto es una realidad que ustedes pueden comprobar si se acercan a unos kilómetros de Sevilla. Trabajo y naturaleza, fidelidad y vocación, profesionalidad y pasión…todo ello amanece cada día en Doñana gracias a Plácido y Maribel.

lunes, 30 de enero de 2012

Nueva columna El Adelanto: Nadar a contracorriente


Hace unos días asistí a un seminario en Valladolid convocado por la Confederación Hidrográfica del Duero. El motivo del encuentro se focalizaba en la presentación del programa de mantenimiento y conservación de cauces de dicha institución. Los allí convocados como escuchantes representaban a 10 entidades de
Castilla y León, fundamentalmente, responsables de los programas de voluntariado en ríos durante el 2012.

            En la sesión intervinieron distintos técnicos implicados en esta materia, dando su punto de vista en relación a todos los parámetros que intervienen en la restauración y preservación  de las riberas. No puedo por menos que destacar la intervención del comisario de aguas, Ignacio Rodríguez, quien hizo una consciente y coherente defensa de las actuales labores de recuperación. Ésta se centró en la retirada de motas, pesqueras, canalizaciones y otros obstáculos que condicionen el natural discurrir del agua. Incluso mostró imágenes de algunos embalses con explotación eléctrica cuya licencia había caducado.

            Reconozco que me impresionó este nuevo discurso. Sobre todo porque a lo largo de la intervención me pareció estar escuchando a un representante de las organizaciones ecologistas de los 80 y 90. Entonces los meandros, curvas y recurvas se alineaban el tramos rectos de escuadra y cartabón. Los suelos supuestamente ganados al río se cultivaban e incluso se construía en ellos, con los consiguientes daños cuando el río volvía por sus fueros. En aquel momento, cuando se levantaban todas estas obras,  los grupos de defensa de la naturaleza apostaban por la fluidez secular de las corrientes y criticaban estas costosas obras de dudosa utilidad. La contra - crítica se cimentaba, o cementaba, en honor al progreso y al desarrollo, siendo todos los que se oponían a las mismas, adalides de la vuelta a las cuevas e ignorantes del provecho de las nuevas tecnologías y sus frutos.

            No han pasado en muchos de los casos ni 20 años y se ha demostrado la inconveniencia de tales intervenciones. Se da la paradoja que los mismos obreros que manejaban las palas, retroexcavadoras y hormigoneras para levantar aquellos elementos son los mismos que ahora los desmontan. Bienes cierto que son los más cualificados para hacerlo, pues conocen perfectamente cómo se elevaron.

            Pasado este tiempo a uno le entra la sensación de ir siempre a contrapelo. No como postura, de criticar por criticar, sino por las circunstancias que rodean a cada lustro, década o quinquenio. Mantener una idea a lo largo del tiempo basada en el conocimiento y las experimentación, se convierte cada vez en un acto más complejo. Las verdades técnicas también mudan con las estaciones y anualidades provocando que la realidad se antoje tornadiza.



            Seguramente se debe a todo esto la complicidad que tengo con el mirlo de la imagen. Como saben, estas aves visten de luto permanentemente, pero en ocasiones surgen individuos como éste que nadan a contracorriente. Nuestro amigo luce una única pluma blanca en su cola, como queriendo revindicar algo que desconocemos o ya  olvidamos. En fin, si ustedes ven aparecer una pluma blanca en su negra vestimenta, no se asusten, será un matiz de albina esperanza en medio de tanta oscuridad presente y futura.     

domingo, 2 de octubre de 2011

Una nueva columna de opinión en El Adelanto. Quemando el patrimonio rural

Calcinar la belleza, sea por el interés que sea, es por sí mismo un delito. En varias ocasiones he presenciado fuegos y sus consecuencias, provocándome un sentimiento que mezcla tristeza y rencor, sobre todo si conocía la zona con anterioridad. En la Alcarria un fuego de 2.000 hectáreas provocó que en 4 días experimentara la atrocidad de un gran incendio y la humanidad de las personas que intervinieron en su extinción. Profesionales de los retenes aunados con los lugareños a los que les ardía su historia y su economía. Todavía recuerdo la sensación de ahogo provocada por el calor y las cenizas que nos llovían; el olor a monte carbonizado era absorbido por la ropa, la piel y los cabellos, permaneciendo varios días antes de desaparecer del todo.



Antes había vivido otros en Bohoyo – Ávila - y Crémenes – León - y también, tiempo después, cerca de Almazán en Soria. De este último recuerdo el silencio del pinar enlutado días después del suceso. Era como la primavera silenciosa de Rachel Carson, nada, ni un zumbido. Eché de menos el penetrante y hastiante chirrido de las chicharras que días antes superaban mis nervios. También había un segundo silencio, tras la alegría de la extinción. De él se servían los paisanos para expresar su pesar, aunque no todo era conformismo. Estaban los que blasfemaban y juraban contra el pirómano.





Verdades públicas pero encubiertas rodean la vida de los pirómanos. La mayoría de ellos son conocidos en los pueblos, pero temidos por las venganzas y los rencores. En sus razones se apela a la locura, el resarcimiento o los intereses económicos. Pero hay que llamarlos por su nombre: asesinos. Asesinan los paisajes y los recursos vitales de los paisanos, asesinan sus recuerdos y vivencias, asesinan la vida que respira en el interior de los bosques o páramos y por desgracia asesinan personas. Aquí el concepto de homicidio involuntario es un eufemismo con el que no puedo, pues casi todos ellos son conscientes de que el fuego tiene vida propia y puede terminar donde menos se prevé, o exactamente ahí, donde se prevé.



¿Qué hacer con ellos? Al margen de la aplicación de la ley es de esperar que la justicia divina o terrenal provoque en ellos cierto sufrimiento que les conduzca al arrepentimiento. Pues tal y como hemos visto la semana pasada, estos personajes suelen salir inocentes de las catástrofes que generan. El autor confeso y retractado que calcinó 1.342 hectáreas en Villarino de los Aires durante del verano de 2010 ha salido libre. La juez considera que aunque de lo actuado se desprende que los hechos investigados son constitutivos de delito, no existen motivos suficientes para atribuir su perpetración al imputado. Vamos que aunque se declaró culpable y luego dio marchas atrás, nada se puede hacer.

Quizás haya quien piense que tampoco es para tanto, que así se limpia el monte o que en breve se regenera. Quizás quien piense así no tenga un restaurante en la zona, una casa rural, un bar o sea un esforzado guía. Todos y cada uno de ellos viven del paisaje que se esfumó en poco tiempo y por tanto todos perdieron ingresos. Si a las complicadas economías arribeñas les arde el patrimonio natural y cultural ¿A quién pueden apelar? Los Arribe son sólo una bella postal, para ellos es su medio de vida.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Nuestra columna de opinión en el periódico El Adelanto

Como algunos de vosotros conoceréis desde hace tres años tenemos una columna de opinión en este medio de comunicación. Recientemente la columna ha cambio de día de publicación colocándose los lunes. Para facilitar su lectura a todos los que os pueda interesar, a apartir de ahora iremos colgando en el blog los textos y las fotos de dicha comunicación. Esperemos que sean de vuestro interés.


Del Carril bici a los Cicloturistas que buscan Ledesma
De nuevo la Semana de la Movilidad, días de eventos que reclaman un uso sensato de los medios de transporte en los entornos urbanizados. Varios años son los que se lleva desarrollando este programa en distintos puntos de Europa, sin que en nuestra ciudad haya provocado cambios visibles. Las calles no ven reducidos sus enjambres de automóviles y los autobuses engullen igual dieta de pasajeros. Y si volcamos la mirada hacia los que se acompañan de bicicletas en sus desplazamientos, siguen siendo los mismos náufragos en el mar de coches. Los cambios visibles se han materializado en infraestructuras como el carril bici o el servicio de préstamo de bicicletas. Ambos bien recibidos, ambos necesarios, pero uno y otro sustancialmente mejorables: todo se andará o mejor dicho, todo se pedaleará.

Estos avances se han producido de una manera asimétrica al haberse expresado fundamentalmente sobre las cosas y no sobre las personas. Las inversiones han abierto esa circunvalación de ciclovías que tímidamente transitan por el interior de la ciudad. Pendiente queda la comunicación de los barrios con el centro, hecho que facilitará una funcionalidad que redundará en la mejora de la movilidad. Por ahora la mayoría de los usuarios del carril bici lo aprovechan como forma de ocio o deporte, sin apenas emplearlo como trayecto en sus desplazamientos laborales o sociales. Estos desplazamientos, cuando tengan lugar, indicarán que se ha producido un rentable cambio de conducta, o sea, que además de las cosas han cambiado las personas.

Retomando de nuevo la dimensión del ocio con respecto a la bicicleta, hay que destacar que aquí sí se ven progresos. En las riberas del Tormes existe un tránsito diario de usuarios de distintas edades, incrementado con la bondad meteorológica o la llegada de los fines de semana. Las comunicaciones con Aldeatejada o Santa Marta son el espejo en el que comprobar estas afirmaciones. En el primer caso, la población está recibiendo visitantes urbanos que a penas habían reparado en este pueblo. Si cambiamos de destino y nos fijamos en Ledesma variamos sustancialmente de dimensión.





Pensando en el enorme número de turistas que visitan nuestra capital y la demanda ansiosa de nuevas ofertas, el conjunto histórico ledesmino es un objetivo a conquistar. Prolongar el carril bici desde Valcuevo hasta esta villa junto al Tormes puede dar lugar a un impactante cambio en su número de visitantes. La belleza del trayecto atravesando las dehesas charras, su proximidad a los escenarios ribereños o los paisajes abiertos de los campos de cereal son un reclamo estético en sí mismo. Pero si el destino goza de casas solariegas, calles empedradas o una fortaleza y sus murallas, se redondea un paquete turístico innovador en nuestras tierras. Este hecho lo que podido comprobar en la Bretaña y las Landas francesas, donde los cicloturistas recorren las poblaciones dejando ingresos en bares, restaurantes, tiendas y alojamientos.

Cuando se enlacen Salamanca y Ledesma a través del carril bici, y antes o después se hará, veremos a un variado público conociendo nuestro patrimonio rural: universitarios venidos de fuera, extranjeros que aprenden español, familias que viajan juntas, turistas españoles y foráneos en busca de atractivos diferentes o salmantinos que redescubran parte de su provincia. La bicicleta, económica y saludable, nos ofrece sus virtudes para desarrollar nuevas formas de turismo y, por supuesto, mejores maneras de convivir con una ciudad hecha para andarla o pedalearla.

Raúl de Tapia

jueves, 25 de noviembre de 2010

Rueda de Prensa sobre nuestro proyecto de Custodia del Territorio


Esta mañana se ofecío una rueda de prensa en las oficinas de la Fundación Tormes, a la que se convocó a los medios de comunicación locales para informarles acerca de los progresos del proyecto “La Custodia del Territorio y el Voluntariado Rural-Urbano como elementos para la Revitalización del Medio Rural”que llevamos desarrollando desde Marzo de 2010:
Raúl de Tapia, director del proyecto, informó que en este caso concreto se cuenta con un presupuesto total de 56.654 €, cofinanciado en un 70 % por la Fundación Biodiversidad, quien colabora técnica y económicamente en el mismo.
La Custodia del Territorio es una herramienta de trabajo donde se conjugan actuaciones dirigidas a favorecer la corresponsabilidad en la conservación y uso adecuado del territorio y los recursos naturales por parte de sus propietarios y usuarios que, de forma voluntaria, se adhieren a complementar la actividad desarrollada por la administración.
Dentro de este programa se están llevando a cabo varias acciones paralelas. Las más significativas son las siguientes.
· Creación de la Red de Castilla y León de Custodia del Territorio: cuya acto fundacional tendrá lugar el 26 de Noviembre en el Centro de Iniciativas Ambientales de la Fundación Tormes-EB. La Red será constituida por las siguientes entidades:
o Fundación Oxígeno, Fundación Naturaleza y Hombre, Fundación Global Nature, Ges 2000, Reserva de la Biosfera de Béjar y Sierra de Francia, FAPAS, la Ascoación Nordeste de Salamanca y Fundación Tormes-EB. Las entidades WWF/ADENA y SEO Bird Life se incorporarán las próximas semanas una vez que corrobore la decisión de entrada sus respectivas juntas directivas.
Todas estas entidades trabajan en Castilla y León dentro de este campo desarrollando acciones de muy diverso tipo con la implicación de agricultores, ganaderos y ayuntamientos, así como entidades públicas y privadas.
· Inventario de Elementos Singulares y Territorios de interés y Entidades con dinamismo social:
Se han inventariado y valorado hasta el momento 35 propiedades públicas y privadas analizadas en la provincia y de las asociaciones con voluntariedad de participación.
· Presentación del Plan de Comunicación de Custodia del Territorio: tendrán lugar en la provincia durante las siguientes fechas y lugares estando invitados alcaldes, concejales, técnicos, ADLes y Grupos de Acción Local:
29 de Noviembre de 2010: Guijuelo: Centro Cultural, C/ Príncipe Felipe, 55.
30 de Noviembre de 2010: Vitigudino: Centro Cultural, C/ San Blas, 2.
1 de Diciembre de 2010: Almenara de Tormes: Centro de Iniciativas Ambientales
2 de Diciembre de 2010: Ciudad Rodrigo: Casa municipal de Cultura, Plaza del Conde, 2.